Mar

En tres minutos volverá a meterse en el agua. Esta mañana ha amanecido el mar tranquilo como un lago. Solo una ligera brisa aliada. Y el mar infinito. Sus ojos cerrados y sus otros sentidos alertas. Casi siente como se van evaporando las gotas de agua en su espalda y se las imagina subiendo en vertical hacia el cielo. Nota la sal tensándole la piel. Un minuto, no cree que pueda esperar más para volver al agua. Y tumbarse otra vez para sentir las gotas rodando por sus piernas hasta la arena y el agua de su pelo corriendo por el cuello hasta el pecho en una vertical imposible. Placeres del verano.

Acuarela, 23×31

 

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