Silencio

imageOleo sobre lienzo

Escuchar nada más que su corazón bajo el agua le hacía sentirse viva, plenamente consciente de su existencia. En ese momento poco importaba el mundo en la superficie. Podía sentir la claridad del sol en sus ojos, la temperatura fresca del agua acariciando su pecho a vaivenes, el peso ligero de su cuerpo. El mar la mecía a un ritmo lento y desacompasado, ahora por la derecha, ahora por sus pies. Su desnudez la hacía sentirse vulnerable, pero cerraba los ojos y se dejaba llevar. Intentaba mantener su postura y hacer lo justo para volver a respirar. Relajar los músculos, llenar su abdomen y luego sus pulmones. Entregarse a sus pensamientos e imaginarse en otras costas, en otros instantes,  esos azules que el recuerdo guarda para casos de emergencia. Va y ven, va y ven. Y va.

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