Verde

Acuarela / Papel, 30×40 cm

Siempre le gustaron los sombreros. Se los cogía a su madre a escondidas y se pasaba horas delante del espejo, inventando vidas, diálogos imaginarios. Ahora le deja los suyos a sus nietos y les habla de otros mundos. Hay cosas que nunca cambian.

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